martes, 27 de octubre de 2009

los dos...


“Pos sí…”

“En fin…”

Los dos estaban sentados en los bancos que bordeaban toda la carretera que abrazaba las afueras del pueblo, una carretera que parecía intentar con unos brazos apresar a la gente para que no escaparan de allí…para que no tuviera que vivir con la soledad de las campanas de las Iglesias y los vencejos beatos.

Los dos estaban sentados con las camisas azul claro de abuelos acampanadas, abotonadas hasta el tercer botón, con el bolsillo del corazón que escupía el paquete de Celta´s de hace un mes y las recetas que tenían que llevar para noséqué que les pasaba…

Los dos llevaban zapatillas con rejilla en el empeine, los dos llevaban gorras verdes desteñidas de abonos químicos y de Cooperativas del pueblo….de sus yernos eran las dos…zapatillas que albergaban pies cansados, deformes y morenos, pies que contaban la vida de todas los abuelos de una generación, de una generación de campo, tristeza, hambre, dolor, besos y ostias, curas y madres en casa…

Los dos miraban la carretera sin ver, miraban los coches intentando averiguar quiénes los conducían, qué vidas iban dentro, qué problemas llevaban agarrados de los bichánganos esos que están encima de las ventanas en los coches…mirando a la gente con una curiosidad insolente que sólo tienen los niños y los mayores…con una mirada como si tuvieran un verdad que contar pero pasaran de hacerlo porque están demasiado cansados de existir sin ser visto, de esforzarse por ser útiles aún sabiendo que nunca entenderán lamierdacoñodelinternetese…porque están cansados de intentar ser modernos cuándo ni siquiera saben qué es eso…


Los dos habían estado allí sentados toda una vida…y no lo sabían pero no podían vivir el uno sin el otro…se necesitaban, se querían, se odiaban y se sacaban de quicio, se malhablaban y ni se miraban, ni se sonreían ni se alababan…pero se cuidaban, se apoyaban con un mundial lenguaje de sordomudos como todo lo que dice el escuchar la simple respiración del otro al lao…


Se necesitaban porque no sabían freir huevos si el otro no los cascaba antes en el plato color caramelo descascarillao…se necesitaban para completar las frases que se atascaban en las gargantas cargadas de voces, risas, llantos, silencios y besos con las que cargaban y que a veces daban problemas…se necesitaban porque se complementaban…se necesitaban porque irremediablemente no sabían ni querían vivir el uno sin el otro…

“chacho, ¿y el pan hoy?”,

“¿pos no "tacuerdas" que lo cogí ayer que era sábado?”,

“¿cogiste dos panes ayer?”,

“que sí, pesao”,

“pos venga, que “sace” tarde…”,

“el mechero…que se te olvida”,

“ala…ámonos”.

5 comentarios:

Popi dijo...

Van tener el pan duro como se le olvidará ayer meterlo en la panera...

Candela dijo...

jajajaja...pero lo mojan en leche o hacen pan rayao...jajajaja

Atalanta dijo...

Por razón de trabajo, conozco a todas las personas que viven en cada pueblo y hay tantas situaciones como las que tan bien retratas. Pero sin palabras, casi sin gestos la gente se aprecia, se quiere aunque quizá no hagan más que rezongar.
Saludos

la tu chumarita dijo...

te juro que cada vez que leo tus textos me voy imaginando al mismo tiempo lo que describes,es tan palpable,tan perfectamente dibujado que parece que tengo una fotografía delante de personas de mi familia

Candela dijo...

gracias, chumari...por todo...