lunes, 18 de enero de 2010

La de Paco....


Sentada allí se acordaba de cuando Paco la cogía para hacerle el amor de forma ruda, rápida y feroz…a ella, aquellos minutos le sabían a poco pero era lo más parecido a la felicidad, una felicidad que le dolía, le sabía metálica y extraña pero le gustaba, no conocía otra.

Recordaba cuando aquella vez Paco la cogió por detrás y la abrazó…fue cuando murió su padre y sintió que Paco se volvía pequeño y arrugado, como si las lágrimas, que no salían al exterior por falta de costumbre, le hubieran ahogado por dentro, y como las planta, le habían quemado convirtiéndose en un poto muerto de patio de casa abandonada; recordaba como le había aspirado el pelo sintiendo cada una de sus horquillas bailar en la mata recogida, como había juntado su cuerpo sintiendo su miembro caliente y duro, recordaba como ella se había quedado parada y con el cuerpo rígido como cuando uno se despereza y como las resistencias de sus mejillas se le habían puesto al 3 empañándole los ojos.

Se acordaba de cómo todo cambió cuando Paco se jubiló de aquel trabajo de mecánico que tanta grasa, poco dinero, negrura y olor a gasolina le había traído a casa, recordó cómo Paco nunca dijo nada de la mierdadinerodelapensión que le quedó, cómo hacían juegos malabares con lo poco que tenían, cómo apañaba ella jerséis y dibujaba, con la aguja, sobre los calzoncillos semitransparentes y él leía periódicos robados de los bares, cómo bebían café para matar el ruido de percutor de la barriga, recordó también cómo Paco nunca le habló de los hijos que no tuvieron y de los que sí nacieron pero quedaron en el espacio de la imaginación de cada uno, en los espacios de la ensoñación en los que entras cuando vas en coche viajando por paisajes rutinarios, cuando estás sentada en la taza del baño, cuando esperas a que hierva el agua pa´ los huevos y las lentejas se espesen, cuando esperas a que llegue la hora de la cena, cuando esperas a que venga el sueño en el catre rechinante y con una brecha central que todo lo absorbe, en los que ella entraba cuando esperaba a que Paco terminara de tocar el Pasodoble en la orquesta del barrio del Molino…

Recordó que no se había traído las bolsas en el carro para ir al contenedor del Carrefour a hacer la compra…¿habría pollo hoy?...¿y los tomates tendrían mucho pocho?...

“Venga, niña…”

“Amos, Paco…¿has cogido el pañuelo de la trompeta? mira que siempre te lo dejas…ayyy,que hombre!”

4 comentarios:

chikinita dijo...

como que no te lee nadie!!??pero si todos siempre te dejamos comentarios en plan que no dejes de escribir y lo que nos trasmiten tus historias...
aiiii,los hay peores, asi que trankila, yo os visito a todos a menudo para ver que se cuece por ahiii... no lo dejes, que estoy esperando yo el post del día de mi cumple...jajjajaja
bueno, Mahoma, a ver si nos vemos en la montaña...o en cc mejor, que no estamos para tanto andar por el campo teniendo la ciudad al lado.jajaja.. que en febrero andare por cc asi q a ver si puede ser que nos echemos unas cervezas, no??
bsssssssssssssss

Tu Chumarita dijo...

a veces tengo la sensacion de que has compartido muchas horas con abuelos sentada alrededor de una mesa camilla...y ellos te han transmitido sus historas...pero luego recuerdo la jartá de imaginación que tienes y creo que no,que esto lo sacas de esa cabecita loca y bonita que tienes...

ains ami,cuánto te quiero!

Popi dijo...

Moskis Candelita!!! La lectura me he pillao escuchando en la radio teutona a los Joy División del suicida de Ian Curtis... así que no te digo na'. A ambos nos gusta usar palabras viejunas o de las que nos salen todos los días de entre los dientes. La diferencia es que uno lo hace en plan cacaculopedopis y tú vas sobrá.

M'as llegao' hasta los carcañales, ains!

un besazo Candelototototototototo taaaaa

Ramón Doval dijo...

Bonita entrada la de este mes...