viernes, 25 de julio de 2008


Ella caminaba por el camino que la llevaría a la mierda de la Prisión Provincial…no soportaba verlo tan amarillo, tan sucio, tan maloliente, tan triste y vacío, tan envejecido, tan pequeño…parecía que su cuerpo se había adaptado a las paredes de la celda húmeda y había mermado en un intento de suplir la falta de espacio que producía su cuerpo grande…no soportaba las risas de los guardas y la prepotencia de sus cigarrillos de liar, no soportaba el olor a cárcel, hierro y lejía de los pasillos de aquel edificio tan odiado, no soportaba el color amarillo claro de las paredes embarazadas por la humedad, no soportaba el bigote teñido del guardia de la garita, ni la mirada inocente e ignorante del imberbe guardia que lo acompañaba…no soportaba el frío que hacía dentro incluso en verano, no soportaba como el tiempo se paró con miedo de quedarse preso también y no pasaba nunca por allí…

Su corazón se rompía con cada paso, con cada aliento, con cada doblar de esquinas que daba…No soportaba el sol que hacía, no soportaba la lluvia,no soportaba las noches, no soportaba las chicharras de los campos de cereal, no soportaba el sonido adormecedor de las palomas, no soportaba estar sin él…

Se cagaba en to´ los muertos de los que le pegaban a él, se acordaba de toas las mujeres de los guardias civiles borrachos y verdes que la insultaban por la calle, se acordaba de todas las madres de los falangistas prepotentes, engominados y endiabladamente pulcros que la miraban con una altanería y asco que dolía…se acordaba de que él le dijo que en España se podría vivir en libertad, en igualdad, en fraternidad…se acordaba de que él le prometió que crearía un mundo para ella donde todos serían iguales y nadie ocuparía puestos ni escalones, se acordaba de cómo él le cantaba la internacional cada vez que hacían el amor y ella no paraba de reir, se acordaba de cuánto lo quería…

Se acordaba de cómo su corazón se rompía cada vez que daba un paso que la acercaba a la mierda de Prisión Provincial donde él moría con cada paso que no daba…

Ese día, a las 6.30 de la mañana, murió frío, sucio, hundido, deprimido, lleno de miedo y desesperación…murió solo en una pared descascarillada del cementerio…ella volvió a casa con su lata de garbanzos aguosos, su naranja y su pañuelo blanco lavado con jabón verde…volvió a casa y se secó…

Tanta gente se secó...tanta gente olvidó llorar porque se lo prohibieron...tanta gente murió estando vivos...



Un homenaje...la imagen es dura...pero se repetió tantas veces que llegó a ser cotidiana...y eso es lo peor uqe le puede pasar a un país...que el dolor se vuelva rutina

1 comentario:

Sergio Martínez Soto dijo...

Muy duro pero cierto. No se debe ni se puede olvidar el dolor que se causó a este pueblo, obligado a sentir la humillación y el escarnio de su dignidad en soledad y silencio.